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Dias de vino y espinas

Enero 4, 2007

Hay dias para todo. Un mes casi desde mi cambio de mentalidad (me imagino que momentaneo). Soy periodista (o eso creo porque cada día estoy más aburrido) y llevo un mes sin ganas de pensar en nada de lo relacionado con mi profesión, por no decir en nada que no sea mi vida y mi futuro, a corto, a medio y a largo plazo.

Necesito respirar y sentir el aire fresco (creo), pero no sé quien tiene mi trozo de aire. Hoy por hoy, me lo trae la música. Me encanta cruzar mi ancha calle cantando a voz en grito la Ciudad del Viento de Quique Gonzáles, A toda Velocidad de Los Flechazos o Soldado 229 de Antonio Orozco. No me oye nadie (creo) y esos diez segundos me dan gasolina para el resto del día. 

Eso pasa muchos días. Otros, nada más llegar al trabajo se rompe el dépósito de gasolina. Que si el programa no llega a tiempo, que si los dichosos reportajes y entrevistas, que si meten a alguien de los que quiero en el despacho para que sepan que son unos niños malos… Me harta la mala educación. Hacemos mucho más trabajo del que nos corresponde y encima nos prohiben a algunos intentar pasar 15 minutos sonriendo de las más de 9 horas que curramos.

Necesito respirar! Que lo oiga todo el mundo. Necesito reir y divertirme. Se me pasan los años y quiero vivir cosas que me ayuden a complementar mi vida actual

Y por cierto. También empiezo a estar cansado de dejar un buen recuerdo y portarme bien con la gente y luego perderlos de vista (casi siempre por mi culpa). Necesito tener amigos de verdad y juro que no será por mi culpa si los dejo escapar.

ACABO. Me la suda el Archivo de la Corona, si se cae el Seminario, el Estatuto, si hay un socavón en Paraiso, si los Bienes de la Franja siguen en Cataluña (quien quiera ya irá a verlos), si Penelope Cruz viene a Zaragoza, si Fluvi es hombre o mujer y cuando subirá el CAI. Me la pela. Quiero vivir. Luego ya hablaremos. 

 P.D. Siento las faltas de ortografía. Tampoco es que me importen mucho.

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