
Me hago mayor, inevitablemente
Diciembre 18, 2006Dios pío, Dios pío… Me estoy haciendo mayor. Cada día lo noto más, en el autobús, cuando veo una peli, cuando me voy a dormir… Buf, ya pienso en cosas de mayores. El primer síntoma inequívoco de que esto está sucediendo es que pienso, muy amenudo, ¡en la educación de mis hijos! Dios píoooooooooooooo…
Voy por la calle y veo a un bichito de esos que acaba de nacer y se me cae la baba. Antes no me gustaban, Dios pío. Y entonces empiezo a pensar… “¿Engordaré mucho en el embarazo? ¿Estaré más guapa o más fea? ¿Pariré como mi madre, sin epidural? ¿O elegiré el parto en el agua? Y cuando lo tenga… ¿Lo vestiré moderno o clásico? Porque, claro, -pienso- para nada le voy a cortar el pelo como esos hijos que parecen de Euskal Herritarrok con coletillas y todo… ¿Y cómo le llamaré?…”
Pero eso no es lo peor. Lo peor es cuando me monto en el bus y me encuentro con ese grupo de chicas-chico, esas nada femeninas de 16 años, y entonces pienso… “Buf, pues mi hija no pensará vestir así, y con esos percings –¡¡¡Dios pío, pero si yo misma llevo uno, legado de aquellos años y cinco agujeros en las orejas!!!–, y esas pintas, y ese vocabulario…”, joder, parezco mi madre.
Luego los veo a ellos. “Buff, mira qué pelos me llevan, con esas mechas rubias horribles, o esas rastas o esos pendientes de oro y esos anillos tipo gipsy king”. Y claro, pienso, “pues que mi hija no me venga con uno de esos a casa, que seguro que la deja embarazada…”
Joder, ¡¿qué me está pasando, Dios píoooo?! Por no contar cuando llego a casa y nada más abrir la puerta, veo luz. Y claro, en lugar de ser mi querido hombre que ha preparado la cena, ha puesto la mesa y me está esperando tipo hombre Lacoste en el sofá, no. Son mis compañeras de piso, con la música a tope, la encimera tomada de sus ensaladas, la nevera a rebentar de comida podrida, el congelador lleno de escarcha y el salón lleno de humo, con Operación Triunfo a todo volumen y una de ellas bailando a lo Shakira. Dios pío. Antes yo hubiera llegado a casa, hubiera tirado el bolso y me hubiera a arrancado a bailar ‘Oh baby, when you talk like thaaaaatttt’. Pero no, ahora me molesta todo eso.
Me gustaría llegar, encender unas velas mientras mi hombre-lacoste me prepara la cena, darme un baño escuchando chill out –con la casa en silencio–, salir desnuda a mi habitación sin miedo a que me vea el novio de nosequién, cenar viendo la 2, tirarme a mi hombre-lacoste en el sofá sin estar pendiente de si aparece nosequién al baño e irme a dormir chillando si me apetece. Por ejemplo. El hombre-lacoste puede venir en el lote o no, si no, una misma se apaña.
Me estoy haciendo mayor, porque quiero una casa, –no demasiado grande, no hace falta– para mí misma o para mí y quien sea, planear eso de los peques y hacerlo realidad. Dios píoooooo, ya no soy una quinceañera. Ni una veinteañera. Voy camino de los 25. Joder, pero si hace nada tenía 18.
Ay amiga.
Te queda mucho por vivir antes de dar todos esos pasos que seguro que conociendote te aburririan en tres días.
Estoy seguro de que esto que cuentas es solo un momento de cambio que luego te darás cuenta de que no es la realidad.
Eres joven, muy joven y a su vez extremadamente responsable, pero te queda mucho por vivir. Creo que no es tu camino atarte tan pronto a una vida de proletario que piensa en hijos.
Con que tus hij@s salgan tan especiales como tú serán ya las personas más afortunadas de este planeta descompuesto.
Dale tiempo al tiempo. Todo se asienta y se ve con otros ojos o con los mismos pero más reposadamente.
Por cierto, el hombre Lacoste no existe ni existirá. Siempre todos tenemos más de una tara.
Jajajaja!!! Sabía que me responderías algo así, desde tu mente treintauneril –lo siento, pero hoy sí que toca meterme contigo–.
¿¿Pero tú me ves a mí ya con hijos?? Dios píoooo. No has entendido la esencia de mi comentario. La gran diferencia entre ahora y antes, es que antes no pensaba en esas cosas. Pero como bien dice la Angelines, mi sabia madre, “Del dicho al hecho hay un buen trecho”. Todavía, como dices, me queda mucho por vivir… Pero si todavía no he montado en un avión, hombre!
Y por cierto, EL HOMBRE LACOSTE EXISTE!!!! Al menos en mis pérfidas ensoñaciones.
Pa que te metas conmigo estoy!!
Te faltan muchas cosas por hacer?
Pos ya va siendo horica. Que con 25 tachuelas que vas a cumplir en unos meses hay que darse prisa que se te pasa el arroz.
Y pensar en algo siempre es el principio de querer hacerlo. Que cada uno entiende los discursos como quiere y todas las interpretaciones son válidas.
Y AUNQUE PAREZCA QUE NO, NO ESTOY ENFADADO.
P.D. Que alguien me avise porfa cuando vayais a ir al sarao y paso a buscaros para ir todos juntos.
Segundo- Hay que ponerse a hacer hijos ya que luego salen mal. Para que salgan perfectos hay que practicar. Ale amiga, al tema.
Yo tambien puedo ser malo, como ves.
TOMA MORENO – el hombre desactualizado dixit