Sí, ha llegado la segunda, pero no por ello, menos importante parte de este CONSORCIO periodístico-humorístico que formamos el Albert y la Phatima. Este blog, que ha inaugurado con sus amplios conocimientos informáticos el Albert, intentará desvelar el otro lado del periodismo aragonés y por qué no, también nuestras viviencileas personales, anímicas y borracheriles de ambos o de quien se precie. Sin más, me doy la bienvenida a mi pispa, no sin antes relatar algunos detalles de la maravillosa cena que ayer nos aconteció en el inhóspito lugar del parque de atracciones de Zaragoza, con noria fantasma incluida y olor a orines de la casa de los espejos –creí entender–.
La primera anécdota, sin duda, fue la caída furtiva de una señora que, debido a un charquillo de agua de lluvia que había ya dentro del salón, resbaló en medio de todos los asistentes a tan particular cena. Hay que decir que yo estuve, cinco segundos antes, a punto de caer, y así se lo estaba comunicando a mi querido acompañante –que llevaba la camisa sucia, todo hay que decirlo..– cuando oímos el estruendo del cuerpo maltrecho y ajado de la señora colisionar contra el suelo. La pobre, al levantarse, no sabía si llorar o reir.
La segunda anécdota es que en la mesa de prensa estaba previsto que aparecieran 10 personas, pero al final fuimos seis. Los dos que suscriben este blog y cuatro personajes, dos parejas. La más joven, normal. La segunda estaba formada por un vejestorio que se bebió todo el vino que circulaba por la mesa, y ni eso y ni la verborrea que se supone que te proporciona el alcohol, permitió que entablara una conversación decente con su mujer, que por otro lado, era sospechosamente mucho más joven, guapa y operada que él.
Y la última, que tengo que hacer notas y el Albert me mira mal con razón
es que quedé enormemente impresionada con lo mayores que están ya los integrantes de El Consorcio. Y que por eso, por el copazo que se tomó Iñaki antes de salir, por lo que le costó a Amaya subir con el bastón al escenario, por lo joven aunque gorda que está Estíbaliz, por lo gay que parece Sergio y porque no conozco al otro, se merecen TODO NUESTRO RESPETO!!! Viva El Consorcio y el Chakachá de su tren.